Perseidas en Monte Areo

Las noches tienen algo mágico y parece que este sábado toca cielo despejado en Asturias. La mezcla perfecta para reunirnos y dar un paseo, disfrutar de la puesta de sol y cenar al aire libre entre amigos.

 

Camino de Santiago

 

Juan José Búrdalo Avilés. Instructor Marcha Nórdica. Club Tundra Nordic Walking Avilés.

Hace tres años cuando empecé a practicar la marcha nórdica para mi era impensable realizar este proyecto. Después de 11 días y casi 300 kms, quiero compartir mi experiencia con vosotros.

La ventaja de hacer el camino en solitario es la facilidad con la que se interactúa con el resto de peregrinos, y de alguna manera el desconocimiento que hay todavía de la marcha nórdica, fue durante estos días un trampolín para entablar conversación con muchos de mis nuevos compañeros de viaje. Son muchos los que se interesaban por la forma de utilizarlos y el uso de las dragoneras.

Son muy pocos los peregrinos con los que coincidí utilizando bastones de marcha nórdica, y tampoco tantos con dos bastones de treking, si muchos con un solo bastón y una gran mayoría sin bastones.

Esencial para mi su utilización, no voy a describir sus ventajas, pero si que me aproveché de ellas para que mi día a día fuera de lo mas liviano a pesar de la media de casi 27 kms. diarios.

Elegí el camino francés por la mala climatología que teníamos en Asturias. Comencé a finales de mayo en Ponferrada. Carretera, caminos de cuento, pueblos con mucho encanto,  fueron marcando mi camino día a día, hasta llegar al que creia mi destino final, Santiago de Compostela.

Me decían que el camino engancha, por muchas razones, y reconozco que es verdad, no pude evitar alargarlo hasta Fisterra y terminar en “el fin del mundo”. Me encontré etapas muy poco frecuentadas, pero con paisajes de cuento.

El mojón marcado con el km 0,000 en el cabo Fisterra marco el final de mi caminata.