Sin prisa pero sin pausa. Adecuar el paso a la respiración

Aprovechando la organización de la próxima salida, en esta entrada comentaremos lo importante que es adecuar el paso a nuestra respiración.

Todos sabemos respirar. En los deportes, actividades físicas, ejercicios de relajación, control de estrés, etc… se enseña y se incide en la forma adecuada para tomar y expulsar el aire.

Cuando caminamos, asumimos que es algo innato, aunque lo que realmente lo es, es la capacidad de caminar. Esto significa que necesitamos aprender. Y lo hacemos.

Pero ¿cuando caminamos tenemos conciencia de cómo lo hacemos y de cómo respiramos?

Me tomo la libertad de generalizar y de decir que la mayoría de nosotros cuando caminamos no pensamos ni como lo hacemos ni como respiramos. El resultado suele ser la fatiga, que en la mayoría de los casos es evitable (estamos suponiendo que no hay problemas de salud específicos).

Vamos a situarnos en un día cualquiera y en una ruta cualquiera, no hay competición, hoy quiero disfrutar. Y además voy con mis amigos. Todo genial, pero cuando empiezan las cuestas empiezan los problemas. Me da vergüenza no estar tan en forma como los demás, me fastidia ser un lastre, me pongo de los nervios y acelero el paso. Qué sucede entonces? Que tengo que parar.

Inciso, si vamos con amigos, son amigos. Y estos amigos tendrán que poner de su parte para equilibrar la balanza, no presionar, e ir a un ritmo soportable para todos.

Y entonces ¿cual es nuestra parte de la balanza? Es adecuar el paso a nuestra respiración. De esta manera conseguiremos llevar un paso soportable y continuo. Parece sencillo y suena obvio.

En la montaña no es ni sencillo ni obvio. El terreno es irregular o muy irregular, la temperatura es más marcada tanto para frío como para calor, llevamos mochila, calzado que no nos ponemos todos los días, puede que haya mas viento de lo previsto o de lo que estamos acostumbrados, estamos eufóricos por pasar un día perfecto. Cuidado, aquí es necesario tener aprendida la lección. El tiempo meteorológico puede cambiar bruscamente y necesitamos tener reservas para reaccionar.

Lo que parecía innato se convierte en algo insufrible. Para evitar esta situación es imprescindible conocernos a nosotros mismos. El dicho “ sin prisa pero sin pausa ” resume claramente todo el post. Busca tu ritmo, busca que velocidad de paso necesitas para no parar. Aprende a conocerte.

Una buena forma de comenzar la ruta es a ritmo muy suave y progresivamente aumentarlo hasta que llegues al punto de concordancia con tu respiración. De esta manera habrás dado tiempo a tu cuerpo a aclimatarse y podrás continuar sin desasosiego. Detente si necesitas beber, las bolsas de agua que se integran en la mochila son una solución fantástica para evitar las paradas y mantenerte hidratado.

Parar es necesario para descansar y disfrutar del paisaje. Claro que hay que parar. Pero que no sea una artimaña, cuantas mas paradas se hagan innecesariamente, mas veces te pedirá el cerebro que lo hagas y cada vez que comiences la marcha mas duro y tedioso será.

Aprendizaje, conocimiento y entrenamiento.

Iréis observando que la mayoría de los posts los relaciono con la montaña. Esto es, porque la montaña aunque preciosa y fantástica para disfrutarla, es un medio hostil. Entendiendo y aprendiendo a movernos en ella podremos minimizar riesgos en otros entornos mas moderados. Con esto no quiero meter miedo, solamente pretendo hacer una llamada de atención para que la prevención y la información siempre estén presentes.

El cuerpo del ser humano por evolución o adaptación al tipo de sociedad en la que vivimos necesita recursos y herramientas que nos ayuden a sobrevivir.

La ropa por ejemplo es una herramienta, con ella podemos soportar el frío o evitar los rayos solares que nos queman la piel. Si nos fallan las fuerzas no podremos reaccionar a los imprevistos. Y al fin y al cabo como respiramos todos los días podemos entrenar todos los días.

Respira, Técnicas de Respiración

Tim Ingold, Antropólogo Social – HABILIDADES EN EVOLUCIÓN: CÓMO CAMINAMOS

 

Los Cordones

Parte fundamental y directamente relacionada con el confort del pie.

Los cordones son el complemento ideal de nuestro calzado, si dedicamos tiempo a elegir que zapatillas, zapatos o botas son las mejores para nuestros pies y lo que vamos a hacer con ellos no podemos estropear todo ese esfuerzo atando mal los cordones.

Dando por hecho que ya hemos elegido el calzado que coincide con nuestra horma, el siguiente paso es evitar presiones incómodas y movimientos del pie. Ahora entran en juego los cordones.

No es necesario apretar los cordones tan fuerte como podamos. Se ajustan para que no haya sobrantes a lo largo del atado y se aprietan lo suficiente para notar que el pie se siente abrazado por la zapatilla. Tienes mucho empeine? Se ennegrece la uña del dedo? Hay varias formas de atado para controlar puntos delicados.

Te proponemos estos enlaces:

Cual es tu mejor opción de atado si tienes problemas localizados en los pies

Rendimiento de la zapatilla en función del atado

 

Y un atajo rápido para que tus cordones no se aflojen si accidentalmente se ha desecho la lazada:

cordones